viernes, 7 de febrero de 2014

La gran estafa americana

Quizá el público no sepa hasta qué punto es adecuado el título de la película de David O. Russell, con 7 nominaciones a los Oscar es de las favoritas para los premios. Hermana de la que llevó el director el año pasado a la gala, El lado bueno de las cosas.
En la gran estafa americana un agente del FBI intenta a través de unos estafadores capturar a otros de su calaña, siendo su ambición cada vez mayor y la caída al precipicio si fallan también mayor. Como al agente del FBI, la película sufre una caída al vacío monumental. Ambientada en los años 70 y con una temática sobre gente que estafa a otras personas para quedarse con su dinero hace que se vengan a la cabeza similitudes… Sí, El lobo de Wal Street que se estrenó una semana antes, dirigida por el veterano Martin Scorsese y protagonizada por Leonardo Di Caprio.

Si la del Lobo fue una muestra de la magnificicencia de lo que puede ocurrir cuando juntas a un director que es Scorsese, un actor como Di Caprio y una historia como la de Jordan Belfort y sales del cine queriendo volver a entrar a verla...No te ocurrirá lo mismo con la de La gran estafa americana. 

Lejos de estar a la altura del film de Scorsese, no es comprensible por qué la película de David O. Russell es de las favoritas a los premios Oscar y ha sido nominada en tantas ocasiones en otros premios de la industria.
La esencia que la película tiene recae básicamente en Jennifer Lawrence, la niña mimada de Hollywood, pero con razón, es lo único salvable de dos horas sobre estafadores y relaciones de amor-odio entre Christian Bale y Amy Adams, con Bradley Cooper con rulos pequeñitos cual perrito faldero detrás de ella.  
Bradley Cooper con rulos, perfecto para bajarte la líbido

Por no hablar del argumento tan simple y mal vendido que tiene, algo que ya le pasó con El lado bueno de las cosas, aunque ésa por lo menos sirvió para que Lawrence se llevara a casa la estatuilla del Oscar por salvar una vez más, una película sosa de Russell.
Y es que la intención es buena pero cuando sales del cine sales con una sensación de vacío, de haber perdido dos magníficas horas de tu vida que no volverás a recuperar por una película en la que habías puesto grandes expectativas, buscando la prueba de por qué merece llegar a los Oscar.
David O. Russell no sólo ha estafado al FBI , también ha estafado a todo aquel que haya pagado y perdido su dinero y tiempo por ver su fruto de una mala indigestión.

Figuro un nuevo Woody Allen para los próximos años, fabricando películas en masa con actores que no merecen la pena perder su tiempo y trabajo con ellos y manchados sus nombres al estar en relación con una película insulsa.